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Las políticas que propician el despilfarro del gas natural industrial.

Las políticas de consumo de gas natural en Colombia no son adecuadas para desarrollar proyectos que involucren eficiencia energética en el área térmica. Gran parte de las empresas dedicadas a la producción y comercialización de alimentos poseen en su infraestructura calderas pirotubulares que en su gran mayoría funcionan con Gas natural, situación que lleva al consumo de grandes cantidades de energía térmica para calentar agua que posteriormente será utilizada en procesos productivos. En términos energéticos (térmicos) el consumo de gas en la industria es de grandes proporciones, pero a bajo costo ($/kW) en comparación con el consumo energético a base de electricidad.

 

La mayoría de las empresas que comercializan gas natural industrial poseen tablas de cobros en las que se encasilla a la empresa teniendo en cuenta el consumo y ciertos rangos a partir de los cuales se procede al cobro. Por ejemplo, un consumo entre 0 y 85000 m3 de gas natural tiene un costo aproximado de 867 pesos/m3, mientras un consumo entre 85001 y 150000 m3 de gas, tiene un precio de aproximadamente 500 pesos/m3, esto es, $367 menos por mayor consumo de gas. Además, estas tarifas pueden ser inferiores si la empresa consumidora llega a un acuerdo económico con la empresa proveedora de gas natural industrial, donde se fije un consumo mensual fijo mínimo del combustible mostrando, en la práctica, que mientras más elevado sea el consumo más económico resulta el gas natural industrial.  Lo anterior lleva a las empresas que consumen gas natural cercanas al tope superior a efectuar prácticas de “despilfarro” para sobrepasar éste y llegar a una tarifa más económica, lo cual representa millones de pesos menos por consumir mayores cantidades de gas natural. Sin embargo, a los implicados no les interesa tener en cuenta el impacto ambiental de consumir ese gas natural, que se traduce en la emisión de gases de efecto invernadero como el CO2 a la atmosfera, además del vapor que está próximo a incluirse como subproducto que contribuye con el calentamiento de la atmósfera.

En términos ambientales, las emisiones por producto de generación eléctrica para Colombia son del orden de 0.477 kW/kg CO2 y las producidas por el gas natural bordean los 4.8  kg CO2/kWh, representando aproximadamente 2 Kg CO2 por cada m3 consumido.

Resulta lamentable que en un país con gran potencial de recursos naturales, se utilicen practicas económicas que propician el despilfarro, es por eso que se necesita que el gobierno Colombiano comience a regular el consumo de gas Natural Industrial, para evitar prácticas de desperdicio de energía y contaminación ambiental y con el propósito de internalizar los costos ambientales, mostrando un verdadero compromiso que nos lleve a una real  política ambiental y de Uso Racional de la Energía, con miras a favorecer la entrada de la NTC ISO 50001, para así volver atractivo -económicamente (hablando)- un menor consumo de energía térmica en las empresas.

 

Hasta ahora no he visto esfuerzos reales o voluntad política palpable del gobierno nacional en unir una política minero-energética con una política ambiental,  porque siempre que se ponen en una balanza los dos temas terminan ganado las políticas que impliquen más ganancias económicas (las políticas mineras) y no una política que beneficie el ambiente.